sábado, 28 de febrero de 2009

AMBIENTE DE FEBRERO, CASI EN MARZO...



Libros de diferentes temáticas se esparcen sobre mi escritorio, varias carpetas con documentos de diversos contenidos completan este bodegón tan particular, no diré que de naturaleza muerta, aunque algo de esto tienen esos papeles puesto que primero fueron árboles…
Los árboles…, pensar en ellos, me hace mirar hacia fuera, hacia la calle a la que da la ventana de mi cuarto… los árboles que puedo divisar desde esta posición aún tienen aspecto invernal, sin embargo, el mes de febrero ha sido bastante primaveral…y marzo tiene todas las trazas de empezar igual...
Manteniendo la vista en el mismo lugar, me doy cuenta de que son las 6 de la tarde y la luz es muy intensa...si no ando muy despistada, empezará a anochecer a eso de las 7...los días llevan creciendo de una manera perceptible desde mediados de febrero y se agradece...
Vuelvo hacia mi escritorio cubierto de papeles y libros acumulados a lo largo del mes de febrero y alzo la vista hacia la pared en la que se apoya la mesa y me fijo en el calendario que ahí está clavado. Efectivamente, es el último día de este mes. Me doy cuenta de que se me ha pasado rápido…
Marzo empezará recordándome que somos ciudadanos que vivimos en un régimen democrático (digo democrático simplemente para diferenciarlo de otro tipo de regímenes posibles..) que nos asigna derechos y obligaciones…
Marzo empezará recordándome que en febrero decidí cambiar de vida en abril…de compartir espacio con personas a compartirlo con la nada...
En marzo seguirá la cuenta atrás de una espera que inicié en enero y que acabará en abril… es la espera de una noticia que o bien me dejará donde estoy, o bien me llevará a otro lugar soñado…
Soñar… pensar en esta palabra, me lleva a prestarle más atención a la música que está sonando mientras escribo estas palabras…otra vez "el Martin", sí, qué le vamos a hacer…me hace soñar con que mañana en vez de marzo sea setiembre y en vez de en Vitoria esté en Barcelona…
Pero la realidad es que estoy en Vitoria y que aún es febrero y no he colgado casi nada en este blog en todo el mes…Pues ahí va…

domingo, 1 de febrero de 2009

OH MERILLEI!

Oh Merillei!
Cuando te conocí me presentaste lo impresentable,
después cada cual en su casa y Dios en la de todos.
Pero finalmente llegó el dia de bajar hasta los infiernos,
que inesperadamente fueron cálidos.

Oh Merillei!
Con todo esto quiero agradecerte, entre otras cosas, que hayas sido mi maestra.

Oh Merillei!
No me ha dado nunca por la poesía,
pero cuando intento darte las gracias,
parece que solo salen versos,

Oh Merillei!
serán el pie para que tú los rimes o los cantes.

lunes, 5 de enero de 2009

EL TROPEZÓN

El día de Nochebuena iba camino de la estación de autobuses de Vitoria con el mochilón a cuestas y muy, muy apurada de tiempo. Por una odisea que hoy no viene a cuento contar aquí, aquel día iba con el tiempo muy justo para coger el bus con destino La Casa de Mis Padres.
Había salido de mi barrio andando a paso ligero, había cruzado varias calles, me había metido en el Casco Viejo y cogido las rampas mecánicas para trepar por la colina gasteiztarra, cuando había llegado a lo más alto del todo, inicié el descenso a pie hasta que llegué a la plaza en la que está el Artium (el Museo de Arte Contemporáneo)....y allí, a 1,2,3 minutos de la estación (dependiendo de si el semáforo está en rojo o no...) me paré...Por qué motivo? Porque me tropezé...
El día de Nochevieja iba camino de la estación de autobuses de Vitoria otra vez...y otra vez con destino La Casa de Mis Padres. Ahora la mochila no era tan grande, iba bien de tiempo y no había vivido ningún tipo de odisea reseñable.
Para ir desde mi casa al centro no tengo una única ruta que repita mecánicamente, tengo más de una que aplico según criterios completamente insconscientes, pero si mi punto de partida es mi casa y el de destino es la estación... la cosa es diferente, así que aplico siempre la misma ruta. O sea que este día, como el de Nochebuena, cogí las mismas calles que me llevaron al Casco Viejo, subí las rampas mecánicas hasta lo alto de la colina y la bajé a pie hasta que llegué a la plaza del Artium y... otra vez me paré....Por qué también repetí esta parada el día de Nochevieja? Porque me tropezé...Prácticamente en el mismo sitio que la vez anterior...
En vísperas de la Noche de Reyes iba camino de la estación de autobuses de Vitoria de nuevo...y de nuevo con destino La Casa de Mis Padres, con la mochila ligera, sin ir contrarreloj y de nuevo sin anécdotas destacables.
No volveré a entrar en los mismos detalles que ya he descrito dos veces, pero, sí, de nuevo, cuando llegué a la plaza del Artium me volví a parar porque, de nuevo, me tropezé más o menos a la misma altura que las dos veces anteriores...
Las baldosas vitorianas, a veces, están sueltas, pero creo que no era el caso en las 3 ocasiones que he descrito, en ninguna de ellas tampoco había nada en el suelo con lo que tropezarse y yo, la verdad, puedo llegar a ser patosa, pero creo que no camino tan mal...
No soy nada supersticiosa, pero tanta casualidad le da a una qué pensar...
De momento lo único que agradezco es que acaben ya las Navidades porque, siquiendo la regla matématica de estos tropezones, si aún quedara por estos lares alguna fecha más por celebrar en familia, camino de la estación de autobuses de Vitoria, me tropezaría una cuarta vez y...con 3 ya basta, no creeis?
Venga, pues con estos 3 tropezones despido las Navidades 2008/09, esperando que los Reyes Magos nos traigan cositas que nos alegren un poco la vida y que a lo largo del 2009 la vida sea muy agradable y....tropezones, los justos....

domingo, 28 de diciembre de 2008

VIVA LA VIDA

Cuando era una adolescente estaba al día de un tipo de música, un tipo de música comercial podríamos decir. Uno puede ser de gustos más alternativos, pero no era mi caso, al menos no desde el punto de vista del mercado de la música. Aunque sí que lo era desde un punto de vista más personal, en el sentido de que a mi alrededor tampoco eran muchas las personas con las que podía compartir tal afición.
Pero aún así, un par de amigas ya tuve que estaban en la misma onda que yo por aquel entonces.
Y todas seguíamos los mismos pasos: estar pendiente de todos los programas musicales de la televisión, escuchar constantemente las cadenas de radio musicales de aquel momento, comprar las revistas de música de entonces y, por supuesto, todas las cintas originales que nuestra corta paga nos permitiera.
Éramos pocas, pero un intercambio de material y de pasiones fluía de manera espontánea entre nosotras, llegando en algunos casos a invertir nuestro tiempo en planificar utopías.
Nuestra utopía era pensar que el grupo norteamericano que nos entusiasmaba, algún día, daría un concierto en territorio español. Sabíamos que de ser esto cierto, no sería en una ciudad cercana a nuestro anónimo pueblo, sería en Madrid o Barcelona o similares. Esto implicaría un desembolso de dinero extraordinario y viajar cuando todavía estábamos a las faldas de nuestras madres. Necesitábamos dinero e independencia y ninguna de las dos cosas estaban a nuestro alcance, pero aún así, ideamos cómo organizaríamos la hazaña de ir al concierto de nuestro grupo favorito en el que caso de que éste tocara. Aquel planing lo llegamos, incluso, a mecanografiar, de hecho, podría ponerme ahora mismo a buscarlo y seguro que lo encontraría entre mis cajas de viejos recuerdos.
Hoy puedo decir que me gusta seguir a un grupo, Coldplay, tal vez no tenga la pasión de cuando era adolescente, pero sí mucho entusiasmo inexplicable, hoy no invierto mi tiempo en ver y grabar programas musicales de la tele, ni en estar con la oreja pegada a las cadenas musicales de la radio, ni en comprar revista alguna, me limito a escuchar sus discos y a saber de ellos en internet. Los tiempos han cambiado, ser fan hoy es algo diferente a serlo antes puesto que la comunicación fluye de otra manera.
Hay algo que es completamente diferente entre mi entusiasmo de adolescente y el de ahora: ahora no necesito organizar ninguna utopía, Coldplay tocará en Barcelona y yo ya tengo las entradas compradas y la manera de desplazarme pensada.
Es una utopía de antes que se va a cumplir ahora?
Viva la vida!

sábado, 22 de noviembre de 2008

SENTADA EN LA SEPULTURA

Nacemos, crecemos y morimos. Y algunos hasta dejan a otros nacidos para que repitan el proceso. Así es como funciona la vida, con la muerte dentro. Al principio lo ignoramos, pero tarde o temprano lo aprendemos y después los más se olvidan de que lo han aprendido y los menos viven siendo conscientes de ello. Pero esto ha cambiado hoy en día, todo lo relacionado con la muerte en las sociedades occidentales actuales es diferente de lo que antes era. Es curioso que la muerte sea algo inmutable y que nosotros cambiemos con respecto a ella, algo un tanto pretencioso, no?
Pero antes no éramos tan pretenciosos, antes la muerte estaba más presente, se vivía siendo conscientes de que el último día llegaría, la muerte estaba en el día a día, en lo cotidiano, quién se imagina hoy en día a nadie sentándose sobre la sepultura familiar de una manera continuada? Esto, sin embargo, en el pasado sería una estampa casi cotidiana, facilitada por el hecho de que era una sociedad en la que lo religioso estaba más presente que hoy en día y también porque los lugares de enterramiento eran las propias iglesias.
Por eso antes no era de extrañar ver a alguien que fuera a misa y se sentara sobre la sepultura de sus familiares, allá donde esa misma persona iría a parar cuando le llegara el momento. Estaban vivos, pero tenían sus posaderas sobre sus muertos, estaban vivos, pero le daban calor a su futuro lecho, eran vivos sobre muertos, futuros muertos sobre muertos.
Desde el momento en que por asepsia los lugares de enterramiento dejaron de ser las propias iglesias, sentarse sobre las sepulturas familiares, mientras se oía misa, se hizo un tanto complicado. La gente seguiría yendo a misa, reservando otros momentos para ir ante sus sepulturas en unos apartados cementerios… Y al final se llegaría hasta la realidad de hoy en la que la gente va a los cementerios mayormente en el único día señalado en el calendario para ello, pero creo que no se sientan sobre las sepulturas…Os imagináis una sentada popular en los cementerios? De seguro que a la entrada a alguien se le ocurriría poner un puesto de palomitas, como en el cine…

lunes, 29 de septiembre de 2008

A ver si permanecemos

Esta página está recien creada, ahora toca pensar, idear, escribir y seguir el ritmo, a ver si es verdad.