domingo, 25 de diciembre de 2011

EL ABREFÁCIL

          Creo que ha quedado ya un poco claro hasta qué punto llega mi espíritu navideño. Como todos sabéis, hoy es "25 de diciembre fun, fun, fun", así que todavía quedan varios capítulos por vivir en las presentes navidades. El que nos toca en una semana, ni más, ni menos, es el relativo a la Nochevieja y el día de Año Nuevo, dos jornadas que, independientemente de todo lo que puedan tener también de debatible, a mí personalmente me resultan más cómodas de felicitar, desear y celebrar por la sencilla razón de que carecen de esa carga religiosa que tienen la Nochebuena y la Navidad. 
        Es cierto que no dejamos de estar celebrando un fin de año que lo mismo podría tener lugar en otra fecha del calendario, pero que por conveniencia, alguien ha decidido ubicar en cada uno de los "31 de diciembres" de cada año, pero el quid de la cuestión está al fin y al cabo en lo que estos dos días representan, es decir, un final y un comienzo.
         ¿ Cuántos finales y comienzos acumulamos a lo largo de nuestras vidas en sus diferentes aspectos? Si nos paramos a pensar en ello seguro que descubrimos unos cuantos y hasta es probable que alguno se nos quede en el tintero: finales académicos que dan paso a otros estudios o no, finales laborales que dan pie a otros trabajos o no (y más aún en los tiempos que corren...), cambios de residencia que sin darse uno cuenta simbolizan cierres de etapas vivenciales más personales, relaciones de amistad o sentimentales que acaban, etc.
         Parece que la dinámica más natural es esa, la de cerrar y abrir, pero el hecho de ser protagonistas de ese ritmo parece que nos hace ignorarlo (a lo sumo vemos la ajena...), solo la vemos a toro pasado, de ahí que, salvo excepciones, suelen ser finales y comienzos que raramente celebramos, o cuando menos, no festejamos en el momento en el que ocurren, si no tiempo después. 
       Pero es necesario que al menos en algún momento de nuestras vidas, seamos conscientes de esos ciclos, y poner una fecha en el calendario que simboliza todo eso es la manera más sencilla de recordarnos que el universo será infinito, pero que nuestras vidas no lo son, que las vivencias que hay dentro de cada vida tampoco lo son, que lo único que nunca acaba es el cambio...
     Una podría vivir sin esa fecha marcada en el calendario, pero lo cierto es que está y que nos arrastra inevitablemente, así que lo mejor que se puede hacer es disfrutarla como cada uno mejor pueda. Sin embargo, no puedo evitar reconocer que cuando una es consciente de que este fin de año coincide con el final de una etapa personal, creo que se traduce en que para una todas estas celebraciones de fin de año tengan más sentido y que tenga mucha más ilusión por festejar y por desear que los demás también lo hagan, por eso, de esta pesada manera mía, os deseo que acabéis bien todo lo que tengáis que acabar y que los comienzos que os esperan en vuestras vidas sean muy ilusionantes.

A LA PORRA CON EL 2011 Y MÁS ALLÁ Y VIA EL 2012 Y MUCHO MÁS ALLÁ TODAVÍA!

sábado, 24 de diciembre de 2011

LA TRAMPA NAVIDEÑA


Si propusiera aquí y ahora un debate sobre porqué estar a favor y porqué en contra de las navidades, estaría haciendo algo cuando menos carente de toda originalidad, pero de esta cuestión a mí lo que me resulta significativo es pensar que una no se imagina tiempos pasados de vida más devota en la que estas fiestas se pusieran en cuestión, lo que lleva a pensar que en los tiempos actuales se han ido introduciendo ingredientes nuevos en estas celebraciones que son los que las han ido modificando hasta el punto de convertirlas en tema de discusión.
Como acabo de insinuar, no está dentro de mis intenciones soltar una retahíla de pros y contras sobre estas fechas tan señaladas, pero he de reconocer que el hecho de haberme encontrado ayer en pleno poteo pre-navideño con un conocido que me ha confesado que reflexiona consigo mismo sobre ello, me ha puesto el cuerpo pensante.
Y reflexionando, reflexionando, descubro que no es la primera vez que yo caigo en la trampa de del debate navideño, pues bastantes entradas hacia atrás en este blog ya hay alguna alusión relativa a este periodo del año ( http://lasletrasylaspalabras.blogspot.com/2009/01/el-tropezn.html).  Si una lee esa entrada, creo que es fácil llegar a pensar que quien suscribe esos comentarios no es muy aficionada a nochebuenas y marimorenas, (aunque yo más bien diría que a lo que una no es aficionada es a los tropezones mosqueantes...)
Sin embargo, con este cuerpo reflexivo una relee esas parrafadas y le dan ganas de llevarse la contraria a si misma, o cuando menos, de mostrar otras percepciones sobre el  mismo tema un tanto más favorables al espíritu navideño que, paradójicamente conviven con las anteriores.
Desde aquellos comentarios míos  hasta hoy, no ha habido grandes cambios en mi vida, pues yo sigo viviendo en la city y mi familia tampoco ha variado su lugar de residencia, con lo cual en estas fechas mi idas y venidas son las mismas, es decir, de la city a la casa de mis padres. Lo único que ha variado es mi ruta desde mi nueva casa hasta la estación de autobuses, con lo cual ya no sufro de los mismos tropezones inquietantes... 
Por lo demás, el día de Santo Tomás y sus variantes alavesas sigue siendo un ritual pre-navideño que me agrada, el día de la lotería sigue siendo una jornada que tomo con ilusión, así como los momentos previos a la cena de nochebuena con sus poteos tradicionales y sus preparativos de las viandas que, en mi caso se han convertido desde hace muchos años en una OBLIGACIÓN, pues soy la encargada oficial de las bandejas de los postres. 
Y por último, qué decir de las miles de felicitaciones que a una le llegan desde muy diversas partes y en diferentes formatos? Creo que seguiré sin tener iniciativa de felicitar las navidades a nadie de ninguna de las maneras que se acostumbra porque mi espíritu navideño no llega a tanto, pero de la misma manera he de reconocer que las que recibo por parte de gente a la que aprecio, me hacen una ilusión tremenda y las que me mandan más de compromiso, me producen una gran curiosidad por saber cual es la más divertida, la más cursi o la más horrenda de todas...
Así que gracias a todos los que me felicitáis estas fechas porque son pequeñas sorpresas agradables que contribuyen a alimentar ese punto positivo que tienen estos días, a pesar de que no siempre lo pregone a los cuatro vientos..
Gracias a todos y  A DISFRUTAR!

martes, 17 de agosto de 2010

GINKANAS AEROPORTUARIAS Y EQUIPAJES

A la que suscribe le gusta viajar, no lo ha hecho todo lo que quisiera, pero alberga la esperanza de pisar toda tierra que se ponga bajo sus pies. Unas veces ha viajado acompañada y otras sola, son dos maneras diferentes de viajar, no sabría decir con cual de ellas quedarse. Cuando se viaja sola, hay una serie de cosas que una no osa hacer, cosas que, si estuviera acompañada, sí que haría; pero, cuando se viaja en compañía se pierde cierta conexión directa con el lugar visitado.


Roma es una ciudad que la menda visitó sola, pero la ciudad eterna es para visitar acompañada.


La primera cuestión de este viaje que esta viajera solitaria habría llevado mejor si estuviera acompañada es el tema de los aeropuertos, me refiero, en concreto a los grandes aeropuertos y el de Fiumiccino entra dentro de esa categoría. Ya sé que en el mundo globalizado y anglosajonizado en el que estamos, este tipo de espacios públicos suele estar siempre explicado en inglés y suele tener una organización standard, de tal manera que es relativamente fácil dar con todo lo que uno tiene que dar, sin embargo, confieso que ante la idea de verme a mí misma sola en un megaeropuerto, simplemente me da un pelín de pánico....Por no hablar de las múltiples situaciones extraordinarias relacionadas con el transporte aéreo que pueden llegar a darse y que se escapan de todo control del triste viajero y se pierden en una red de negociaciones entre compañías aéreas, etc, etc...


Un chico romano que me acompañó en el viaje de regreso de Roma, me confesó su miedo a los aterrizajes por ser, deduzco que estadística en mano, el momento en que más accidentes suelen ocurrir. Supongo que lo más normal cuando se vuela es tener este tipo de temores, pero yo en esas cosas no pienso, una vez que estoy en el avión es que he superado la ginkana aeroportuaria , así que ya estoy tranquila...
Dicen algunos psicólogos que cuando nuestros miedos son agudos, paradójicamente, acabamos facilitando que nos ocurra justo aquello que tanto temor nos da. No sé qué hay de cierto en esto, pero, a veces, pienso que no es tan extraño. No tengo experiencias que se parezcan a ese discurso psicológico, pero soy capaz de reconocerme a misma, en ocasiones, analizando lo que me rodea de una manera un tanto paranoica..., como muestra, un botón:
-Aterrizar en Roma y ver que extrañamente sacan maletas de la barriga del avioncito y pensar, "jo, qué bien, no voy a tener que esperar nada...". Pero, segundos después descubrir que, simplemente eran algunos equipajes de mano que no cabían en los compartimentos del interior del avioncito y volver a la realidad, es decir, a la de tener que esperar por tu equipaje.
Esperar, vaya que sí que esperé, pues al llegar a la terminal las maletas no salían, y no salían, y una empieza a pensar "claro, cómo iba a ser tan fácil, eso era el preludio de lo contrario, el preludio de un vete a saber cuando sacan el equipaje y a ver cómo sale..." . Y las maletas que no salen, que no salen, y los perros de la policía que no hacen más que rondarnos olisqueándonos hasta el último poro "y si mi olor les hace ladrar...?" .
Finalmente apareciron los equipajes sanos y salvos, pero mi maleta era tan común, tan común que era exactamente igual que la de dos turistas españoles de al lado, y el candado que le puse en el último momento era tan vulgar, tan vulgar que también era clavado al de los citados turistas...Menos mal que los que organizan las ginkanas aeroportuarias, también parecen tener grandes ideas como las de ponerle a cada bulto un número que coincide con el que tú tienes en tu resguardo que si no, uno de mis temores se habría hecho realidad...pero más que por mis propios pensamientos paranoicos, por mi propia vulgaridad en materia de maletas

sábado, 14 de agosto de 2010

NO SOÑÉ ROMA

Estoy acostumbrada a viajar en septiembre o en octubre, pero este año las vacaciones innegociables han sido en agosto, no es un gran mes para viajar, pero es lo que hay y hay que aprovecharlo igualmente, así que escogí viajar este mes a Roma y ya no había mejor época del año en mi mente para visitar la ciudad eterna, a pesar de sus amenazantes 40 grados centígrados de temperatura...

Pero no soñé Roma...Por razones que se me escapan, en este viaje no soñé la ciudad romana, no la deseé, más bien me limité a hacer los preparativos justos: hacer reservas para no dormir en la calle, comprar los billetes de avión para no ir en peregrinación a Roma (aunque todo se andará...y nunca mejor dicho...) y la habitual guía-Biblia del viajero que a duras penas me digné a abrir antes de partir...

No soñé Roma ni de lejos, aunque lejos de ella estaba...Por motivos que no logro vislumbrar, con esta ciudad las cosas no fueron así, lo cual no significa que no tuviera ganas de hacer este viaje, digamos que, simplemente, me relajé y me confié dejándolo todo para organizar, resolver y decidir allí mismo in situ... Y así fue...

Y fue maravillosamente bien, pero ahora que he vuelto de allí, no hago más que soñar con Roma, camino por las calles de la city con los oídos atentos por si capto el soniquete italiano de algún turista, busco Italia en mi supermercado, miro al suelo buscando bajo mis suelas los incomodísimos sampietrini, pero no encuento más que los novísimos adoquines de la city, busco en los carteles de las calles y no veo vías.... Descononozco cúal es el término castizo que usan los italianos para referirse a la añoranza de un lugar, pero se que para este caso esta muy bien usada la portuguesa saudade...

Tengo nostalgia portuguesa de Roma, sueño Roma, sueño ser una anónima persona que camina por Roma, sueño que volveré a Roma porque sí y porque tiré la famosa moneda a la Fontana de Trevi...

Volveré a Roma, lo sé...

jueves, 12 de agosto de 2010

SUELO VIAJAR ANTES DE VIAJAR

Suelo viajar antes de viajar. Suelo soñar lugares que visitar, suelo desear destinos que conocer. En ese acto voluntario de soñar y de desear, soy yo la que elige en cada momento visitar un destino concreto o es un lugar determinado el que me elige a mí en ese instante? O, tal vez, es el quiz de la cuestión bastante menos ideal y es el vil dinero el que escoge por mi? Sinceramente, quiero pensar que hay un poco de todo eso...En cualquier caso, sea por razones materiales o por razones ideales, el caso es que una finalmente acaba escogiendo una dirección que, una vez en mente, se acaba por convertir en el único lugar que una puede visitar en este preciso instante, es como si, de repente, fuera un ahora o nunca...
Suelo viajar antes de viajar. Con el destino grabado en la frente una vive su día a día hasta la fecha de partida. Un día a día que se hace más ameno, pues está motivado por la idea del fin temporal de una rutina laboral que dará comienzo a una rutina vacacional bastante más entretenida; una rutina vacacional que, además, hay que ir preparando, con lo cual uno va alimentando sus propios deseos de viajar hasta convertirlos en ansias.
Suelo viajar antes de viajar. Con el nombre del lugar de viaje grabado ya en la frente y hasta en algún billete, una procura hacerse con buen material informativo sobre el destino a visitar y se entretiene informándose, haciéndose a la idea de lo que va a tener bajo sus pies, ideándose una a si misma en un entorno bien diferente del habitual, ni mejor, ni peor necesariamente, más bien un entorno que a una le resulta nuevo.
Suelo viajar antes de viajar. Tras esa etapa de preparación que alimenta las emociones de la viajera, finalmente llega el día de agarrar el petate y ponerse en marcha sin mirar atrás. Finalmente llega el día en que el destino antes estampado en la frente queda literalmente bajo tus pies y te rodea por completo.
Y dejo de viajar antes de viajar...

martes, 6 de abril de 2010

PÁNICO A LA SEMANA SANTA



Vivimos en un país de tradición católica que, apesar de ser aconfesional, no se desprende de ciertos condicionantes religiosos, especialmente en lo referente al calendario festivo, así, entre los múltiples días rojos relacionados con la Iglesia están las Navidades, el día de San José o día del Padre, el día de la Virgen de Agosto, el de la Inmaculada y, por supuesto, las presentes vacaciones de Semana Santa y Pascua. Y todo esto, solo si se usa un criterio general porque, si se mira por comunidades, provincias, regiones, comarcas, pueblos, etc..el santoral con festividad o celebración asignada hace que los días en rojo sean algunos más.
De todos esos múltiples días los que más afectan a nuestro ritmo personal y al del país en general, son los correspondientes a las Navidades y a la Semana Santa porque tienden a ser los que nos conceden periodos de asueto más extensos y, generalmente, son los que hacen que más gente viaje a otros lugares a desconectar de su rutina.
De esos dos periodos festivos ya he hablado en este lugar, pero, creo que el que más me marca es el de la Semana Santa puesto que me ha inspirado más de una entrada ya en este blog, por qué será?Puestos a encontrar algún tipo de respuesta, diría que son unos días que me marcan porque, por H o por B, siempre los he vivido de manera alternativa, es decir, nunca he hecho lo que por estos lares norteños se estila, o sea, nunca me he ido a Salou, Torrevieja, Torremolinos, Benidorm y demás destinos playeros puros y duros tan usuales en estas fechas para las gentes deseosas de asegurarse el sol por unos días. Y esa sensación de no hacer algo que todo el mundo ha hecho alguna vez, supongo que deja una huella...
Una huella que hasta se podría decir que tiene algo de trauma o miedo no superado. Y es que si una se para a pensar en estos días antes de que lleguen, se descubre sintiendo un punto de pánico ante la idea de quedarse sola una vez más en la city porque simple y llanamente, una va sabiendo poco a poco que todos/as los que le rodean tienen ya planes a los que la menda por H o por B, no puede sumarse.
Esta Semana Santa, como a estas alturas de este relato puede deducirse, tampoco he ido a Solou o similar, esta Santa Semana también me he quedado a cuidar de la city, esta Semanísima, como en tantas, me he quedado casi sola en la city y estos Santísimos días, como otros años, han resultado bastante menos peligrosos de lo temido a priori.La Semana Santa de este año, de hecho, no solo no ha sido peligrosa, sino que ha estado llena de buenos momentos gracias a actos de magia que hicieron que Edurne se hiciera famosa por dos días, gracias a Dublin, Josean y su sensibilidad atmosférica, gracias a Edurne, Iñigo, Amenabar y los planes ppppeperos, gracias a Jon y sus 6 Marías venidas de las Tierras del Catalán y gracias al intenso sol que brilló el último día....
Gracias, en definitiva, a un abecedario travieso que este año se ha olvidado de la H y de la B y ha puesto sobre la mesa la J y la I de las muchas risas que he compartido con amigos como Edurne, Iñigo, Josean y Jon y sus 6 Marías...JIJIJIJI...

viernes, 26 de marzo de 2010

DE ESCRIBIR Y DE EMOCIONAR

Hace como cosa de un año, unos amigos anunciaron que se casaban en Marzo de 2010, junto a su anuncio iba la habitual y consabida invitación de palabra a la que tiempo después seguiría la de mano. Hasta ahí, todo más o menos protocolario, pero lo que se salió del guión más usual fue acompañar a todo ello de una desiderata: nos gustaría que alguien escribiera y leyera en la boda...
Si la memoria no me traiciona, en aquel momento, además de la pareja del enlace, estábamos 3 amigas más, contándome a mi, con lo cual aquella desiderata no iba dirigida a nadie en concreto, pero una dijo "no" enseguida, la otra calló y yo hablé a medias: "bueno, yo puedo ponerme a ello, pero no prometo nada....y lo de leer menos aún..."
Después de aquel momento, la boda aún se veía lejana en el tiempo y una se fue despreocupando del tema, mientras seguía con su vida (que no es moco de pavo....)...Pero, de pronto un buen día, aún con meses de antelación al feliz día del "acto de matrimoniarse", una se acuerda de que igual se "medio" había comprometido a escribir algo para aquella pareja ...y empieza una a agobiarse un poco...
La razón del agobio era bien simple: daba una "suerte de pereza imaginativa" ponerse a escribir con una fecha marcada.Así que ante el temor de que a una se le echara la fecha encima sin haberse sacudido la pereza, había que mantener "el 20 de Marzo de 2010" muy presente en el día a día; cómo? Pues, poniendo en el móvil un toque diario que recordara esa obligación para ese día..
Puede resultar absurdo, pero a veces funcionamos así, y el caso es que yo durante bastante tiempo (no confesaré nunca cuánto....), he tenido una alarma que diariamente me ha recordado que el día D llegaría..., de hecho, por puro despiste, también diré que esa alarma solo la quité días después de que la boda se celebrara...Era un recordatorio al que, si en algún momento se me ocurría algo para poder escribir, se lo iba añadiendo, para que cuando sacara voluntad de ponerme a escribir no se me olvidaran las ideas...

Y yo seguí con mi vida...pero con una alarma diaria...

Un día ya más cercano al enlace, la propia novia, quería asegurarse de que su desiderata iba a ser cumplida, así que me preguntó por el tema, yo le dije "sí, cuenta con ello, incluso con la lectura y todo porque si lo escribo yo, quién lo va a leer si no?"; el compromiso ya estaba sellado, entonces. En definitiva, que la cercanía de la boda, la llamada de la novia y una alarma contribuyeron a que me quitara la "pereza imaginativa" y me sentara a escribir de una vez por todas..
Y lo cierto es que, una vez que me puse a ello, sin necesidad de recurrir a mis anotaciones acumuladas en el móvil, las palabras salieron de corrido, como quien le da al "play" y se oye el CD de música que te apetece escuchar en un momento dado. A la primera palabra, le seguía la otra, a una idea, le seguía la siguiente y así hasta tener un par de páginas producidas sin ningún tipo de interrupción, "negro sobre blanco listo para clamar a los cuatro vientos ipso facto"....
Después de las correcciones pertinentes y los "pre-prints" enviados a algún que otro amigo con derecho a opinar, la siguiente preocupación era la de ser capaz de leer mis propias palabras ante un auditorio de número incierto de amigos, conocidos y desconocidos. Y para esto no había alarma de móvil que usar, no había "triquiñuela exterior" para hacer pasar el trance más fácilmente, todo lo que pudiera servir para superar la situación tenía que venir de dentro, de mí misma...
Así que me imaginaba a mí leyendo en un espacio imaginario, en el que todo el mundo, incluidos los novios, estaban frente a mí; yo me imaginaba qué tipo de reacciones podrían tener la mayoría de las personas y, de hecho, había algunas que no solo me imaginaba, sino que también deseaba, y yo me mentalizaba para ser fuerte, para ser capaz de seguir leyendo después de las risas y sonrisas de la gente, incluso, después de ver caras de somnolencia, aburrimiento y hasta de desagrado...
Y el día de la boda llegó, y el espacio no era como me lo había imaginado (lógico, pues nunca había estado allí...), la gente no estaba distribuida como yo lo había supuesto (los novios no estaban frente a mí, estaban a mi lado...) y había una reacción para la que no me había mentalizado, no me había preparado para ser capaz de seguir leyendo después de ver a la novia "lagrimear"!!!!Que alguien llore en una boda debe ser tan rutinario como comer pan, pero yo no había pensado que lo que yo había escrito fuera a provocar lágrimas, una evidencia que se me escapó y que hizo que durante unos segundos interminables pensara de una manera totalmente contradictoria "he escrito estas palabras con mucho cariño hacia los novios, pero ahora mismo me los comería".

Lógicamente no fue así, lo que comí fue una sucesión de exquisiteces culinarias del menú nupcial bastante más "digestivas"...



lunes, 8 de febrero de 2010

A BOCAJARRO

Mudam-se os tempos, mudam-se as vontades,
muda-se o ser, muda-se a confiança;
Todo o mundo é composto de mudança,
tomando sempre novas qualidades.

Continuadamente vemos novidades,
diferentes en tudo da esperança;
Do mal ficam as mágoas na lembrança,
e do bem (se algum houve) as saudades.

O tempo cobre o chao de verde manto,
que já coberto foi de neve fria,
e, enfim, converte em choro o doce canto.

E, afora este mudar-se cada dia,
outra mudança faz de mor espanto,
que nao se muda já como soía.

domingo, 11 de octubre de 2009

NOSTALGIA DE GRIPE


Hay ciudades que proyectan una imagen sobre sí mismas que atrae al visitante que, una vez en sus calles, a poco emotivo que sea, no hace más que corroborar e, inlcuso, alimentar aún más, si cabe. Una de esas ciudades es Lisboa, urbe que proyecta de sí misma un aire de decadencia paradójicamente muy atrayente. Aún sondeando superficialmente entre lecturas sobre Lisboa o Portugal en general, uno en seguida tendrá noticia de lo que los portugueses llaman saudade, palabra comodín con la que definen una tristeza, una nostalgia y tantas otras cosas tan personales que hacen harto difícil atrapar esa dichosa saudade. Sin embargo, ésta mucho tendrá que ver en la imagen que Lisboa ofrece de cara al mundo.
Si uno tiene, además, ocasión de ser algo más que un mero visitante de Lisboa o de cualquier otro lugar portugués, podrá ver que hay mucho luso que vive a ritmo de saudade. Pero, es la saudade algo que se contagia como si de una gripe se tratara? A preguntas absurdas, respuestas variopintas habrá que suponer.. porque habrá que pensar que todo dependerá de cada cual, de su capacidad para emocionarse, de su facilidad para mimetizarse con su entorno, etc.
Pero lo más curioso de todo es darse cuenta de que sin moverse uno de este lado de la frontera, puede encontrarse con verdaderos saudadistas que no son portugueses y no lo fueron nunca, me refiero a ese tipo de personas que vete tú a saber por qué razón, miden su nivel de "amor" en función de lo mucho que lo añoran en la distancia, pero casi omitiéndolo cuando lo tienen delante, prefiriendo ser enfermos de "amor" a vivir el "amor".
He de decir que soy una de esas personas atrapadas por el pais de los portugueses, pero que dá gracias a Dios (con perdón...) de no haber sufrido contagio alguno de saudade, ni de gripe de ningún tipo. La única saudade que padecemos los que caminamos placenteramente por las ruas lusas es la que nos invade cuando lo hacemos en el sentido de retorno a nuestros espacios habitados, es una saudade que sentimos en la distancia y que nos sirve de excusa para volver a un lugar concreto que tanto puede ser portugués, como no, ya que todo lugar es saudadizable...
Todo es saudadizable, a excepción de un nosotros dos.

miércoles, 7 de octubre de 2009

LA CARTERA

Desde que los elementos químicos se combinaran para elaborarla, su destino establecido eran los estantes de las tiendas. Desde que el diseñador de turno la ideara con la tabla de los elementos químicos, su fín era llamar la atención para a cambio de unos euros ir de aquí para allá con su dueñ@. Lo que viniera a partir de ese momento es lo único que no estaba escrito, cúal sería su rumbo era algo totalmente incierto. Cual sería la historia de aquella cartera?...



Cuando él entró en la tienda pensó que aquella cartera iba con él, cómo no iba a ser así, si la tabla de los símbolos químicos era la base de su profesión?...



Era una mochila azul con un apartado más pequeño en la parte inferior. Una mochila sencilla a las espaldas de un chico sencillo que iba distraído, escuchando su música. Abrir la cremallera de la parte inferior de aquella mochila, aprovechándose de la distracción del chaval era tarea harto fácil. Así que la abrió, metió la mano y se llevó la plata y los billetes. Se llevó el oro y las monedas. Se llevó el cobre y las tarjetas de crédito. Se llevó el bronce y los carnets. Se llevó la tabla de los elementos químicos y todos los elementos hechos de diversas aleaciones químicas que aquél chaval sencillo y despistado llevaba en su mochicla azul...Y mientras él se llevaba un mal rato, aquel ratero cambiaba el rumbo de aquella cartera química...



Ella camina sin rumbo por una ciudad que conoce a medias. Caminar sin rumbo siempre había sido placentero, pero aquella mañana no lo era. Dónde ir? Miró a su alrededor y dos opciones aparecieron frente a ella: evadirse ante los sempiternos cuadros de un museo o perderse entre el gentío y los gritos de unos sindicalistas en plena manifestación...Combinación de rumbos discordantes...

En otros tiempos ella se hubiese refugiado entre las salas del museo, aunque en sus ensoñaciones se hubiese puesto a gritar proclamas reivindicativas con los manifestantes, pero hoy...hoy encontró otro rumbo: buscar una cartera que ocupara, aunque solo fuera un poquito, el vacío que había dejado en la mochila azul de aquel chaval despistado, la mano del ladronzuelo que se llevó el oro y el moro...Por un momento sintió curiosidad por el rumbo que le habría dado aquel mangante a la cartera química, pero después se dijo: "qué demonios! Ojalá tenga una sobredosis de sulfuro.!

miércoles, 9 de septiembre de 2009

DIARIO DE UN VIAJE CON MI GUÍA ROSA FUCSIA DE BARCELONA

Dejo el equipaje en el lado de la bodega que me indica el amable chófer y subo al autobús.
Mi asiento es el número uno otra vez (voy a dejar de comprar los billetes con tanta antelación porque, de lo contrario, solo me arriesgo a tener a la tercera edad de acompañante, con todos mis respetos a los del terciario, claro está..).
Cuando salimos de la estación, voy aún sin acompañante, pero como queda una parada más antes de dejar la ciudad, albergo la esperanza de resolver esa incertidumbre enseguida (y es que siempre me pareció un aliciente de los viajes en solitario el saber qué desconocido/a irá a tu lado..)

En mi guía rosa fucsia de Barcelona hay un plano de la ciudad que no es muy práctico, pero es una guía tan cool…

Al llegar a la última estación, una nueva remesa de viajeros/as se dispone a subir y conforme les veo pisar los escalones de la entrada les voy observando con detenimiento, preguntándome si alguno será mi compañero/a de viaje.
Por fin sube uno que se sienta a mi lado. Es un chavalín jovencito con su cara aún marcada por el acné juvenil que va con sus cascos puestos y viste unos piratas vaqueros con un simple niqui. En definitiva, a primera vista mi compañero de viaje es un tipo de lo menos llamativo (no despierta mi interés pero por lo menos, me he librado de las monjas, los terciarios/as y los chungos/as).

En mi guía rosa fucsia de Barcelona hay un resumen sobre la evolución de la imagen que la ciudad ha mostrado de sí misma y en ella se habla de tres momentos, el anterior a los Juegos Olímpicos, el posterior a los mismos y el actual…

Me esperan siete horas de viaje que intentaré rellenar con cabezaditas, miradas distraídas al paisaje, con música de mi MP4 y con lecturas de los libros que llevo en el bolso (añadiría a esta serie la película que el señor conductor se digne a poner, pero como han colocado la pegatina de la información reglamentaria sobre las características del autobús de tal manera que me tapa la pantalla al completo, me veo obligada a renunciar a esa otra distracción..Paciencia..)

Mi guía rosa fucsia de Barcelona me hace ver que llevaba bastante tiempo estirando y estirando una imagen de la misma que, tal vez, se aproximaba más a la postolimpica..

A la mitad del viaje el autobús hace su primera parada que sirve tanto para subidas y bajadas de viajeros/as como para descanso del chófer y de los que venimos desde el punto de salida de la ruta.
Es el momento de aprovechar para ir al baño, caminar, tomarse un café, comer conguitos, hacer alguna que otra llamada telefónica y disfrutar de una nueva estación (los lugares de paso siempre resultan interesantes y más aún cuando se trata de espacios modernos en los que admirar el diseño de arquitectos de moda que tanto ansían las municipalidades..).

Mi guía rosa fucsia de Barcelona me hace saber que la playa de la Barceloneta es artificial e ipso facto entiendo las reflexiones que me quería comunicar la amiga que me dedica mi guía rosa fucsia de Barcelona sobre la naturalidad con la que acuden a la playa hoy en día los barceloneses/as.

Cuando te dispones a subir al autobús tras ese agradecido descanso, el chófer está pidiendo a los viajeros/as los billetes y tú te inquietas porque hace tiempo que te olvidaste del tuyo y no das con él, pero el conductor entre chistoso y amable te dice que solo necesita los billetes de los nuevos pasajeros/as:
-Es de los de Zaragoza de los que no me fío-dice el chofer todo majetón- (Yo pienso para mí que este conductor de Zaragoza no es y que, además, me hace añadir una anécdota más sobre conductores que alimentan mi fama de tener buen rollo con los del gremio en general..)
Cuando te sabes ya cerca de tu lugar de destino, 45 minutos pesan tanto como las 6 horas y pico de viaje que llevas entre pecho y espalda (y si a todo ello le añades un trasbordo con el que no contabas, así como un tramo extra para que el autobús estacione en el andén más lejano, las ganas de tirarte por la ventana son infinitas..).

Pero finalmente llegas a tu destino…¿o era tu punto de partida? ¿es Barcelona o es Vitoria?

Mi guía rosa fucsia de Barcelona me ha hecho ver que siempre hay que volver porque todo cambia y deja de ser como fue la primera vez.

miércoles, 15 de julio de 2009

VIAJAR VÍA JAZZ

Estaba en un local, en uno de los de siempre, en uno de esos que poco ha cambiado su estética en los últimos diez años, un local de estos tan típico de la parte vieja de la city por los que siempre se ven las mismas caras.
Una tela grande y negra hace de cortina que impide el acceso hasta el fondo del bar, frente a ella, cuatro taburetes, y todo ello hace un escenario improvisado. La gente va cayendo por la taberna y los músicos van tomando asiento.
Las tres guitarras comienzan a tocar una melodía que me lleva directamente a Italia, cuando entra el contrabajo viajo directamente a Nueva Orleans. Fijo mi vista en el aspecto de los músicos, trajes, corbatas, tirantes y perillas que traen a la mente escenas humeantes de películas que recrean los años 20, 30…,me doy cuenta de que hace un rato que he dejado de estar en ese bar tan típico del casco viejo de la city para meterme en una atmósfera de otro tiempo que te hace moverte de pies a cabeza.
Un músico deja su guitarra y la sustituye por un micrófono que pone a la altura de sus labios perfilados por un pequeño bigote y una perilla, el repertorio que comienza a cantar me lleva mentalmente hasta Frank Sinatra, pero su traje oscuro con rayas blancas separadas me transporta hasta la misma mesa del despacho de Al Capone. Italia y Estados Unidos otra vez…y yo estaba muy, muy lejos de aquel bareto tan típico de la city.
Cada músico sacaba lo mejor de su instrumento y en sus caras se veía el esfuerzo que ello les suponía, el sudor les chorreaba por sus frentes y el cantante, metido en su papel de hombre chulesco, parecía darles órdenes con las manos para que dejaran de tocar en los momentos que él marcara, pero todavía quería exprimirles más…y los tres instrumentistas sumisos le hicieron unos coros al mandamás que provocaron los gritos de un público entusiasmado: más Jazz, más Jazz, más Jazz…

martes, 14 de abril de 2009

LA GUÍA DE LAS GUÍAS (repetición a 31 de Marzo de 2010))

Las siguientes palabras tendrán más o menos un año, pero estamos de nuevo a las puertas de los días y mucho me temo que volverán a ser válidas. Si no es así, pasados estos días me rectificaré...
Llegué yo en mi bici el Jueves Santo tranquilamente al centro de la city y decidí aparcarla en la zona reservada para ello en la plaza del Artium (el Museo de Arte Contemporáneon de Vitoria-Gasteiz), cerca del lugar en el que durante las pasadas vacaciones de Navidad me tropecé repetidas veces, como saben los que me siguen en estas blóginas…Desde mi casa hasta la zona del museo no hay demasiada distancia, pero estos días he tardado menos en recorrerla porque la city estaba desocupada, estábamos en plenas vacaciones de Semana Santa y, como suele ser habitual en estas fechas, casi todo el mundo se ha ido a pasarlas fuera, más aún esta temporada en la que tan pocos puentes ha habido en el calendario...
Cuando estaba ligeramente inclinada poniéndole el candado a mi bici, ví un libro en el suelo y segundos después ví una mano que lo recogía. En el momento en el que el dueño de la mano y yo nos erguíamos, nos vimos cara a cara y él se dirigió a mí:
-Disculpa, dónde puedo conseguir una bici de aquellas naranjas?
Por su pregunta y su libro, que era una guía del País Vasco, supe que era un turista, y por su acento, supe que era andaluz. Al indicarle que debía ir a la Oficina de Turismo que está cerca de la Catedral Nueva, me dijo sorprendido:
-Ah, pero es que hay dos catedrales?
Etc...
En fín, que lo que iba a ser una pregunta de un segundo, se convirtió en una conversación más larga y llena de explicaciones que, probablemente él ya tenía en la guía, pero que a una le salen con fluidez por defecto de una vieja profesión de guía que una quiere quitarse de encima, pero que se resiste...
Llegaba yo en mi bici al centro de la city otra vez el Viernes Santo tranquila, tranquilamente y decidía aparcarla de nuevo en los aparcabicis de la plaza del Artium y, al levantarme tras haberla candado, una mujer con un libro se dirigió a mí:
-Perdona, cómo se va a la Catedral Vieja?
Tras indicarle la mejor ruta para ello y darle otras explicaciones más que me pidió y que probablemente ya tenía en la guía de viajes de Euskal Herria que llevaba en la mano, se alejó, mientras me daba las gracias con un gracioso acento catalán. Otro turista más que me ha sacado la vena de guía...
El Sábado Santo, como el resto de los días, llegué yo super-lasai a la zona del Artium en mi bici y, tras candarla, una pareja se me acercó:
-Oye, cómo se va a la Parte Vieja?
Por el acento euskaldun que tenían y por referirse a la zona histórica de la city como Parte Vieja (así es como le llaman a la zona vieja en San Sebastián..), intuí que eran guipuzcoanos, así que les dí en euskera todas las explicaciones que probablemente ya tenían en la guía de Vitoria que llevaban en la mano. Turistas más cercanos, pero turistas, al fin y al cabo que me exprimieron de nuevo como guía...
No os voy a aburrir más, pero al Sábado Santo, le ha seguido un Domingo de Resurreción y un Lunes den Pascua bastante similares a los Santos Días que acabo de relatar. Santos Días en los que por las calles solo había algunos entretenidos turistas y algunos aburridos habitantes de la city que hubiesemos agradecido a Dios y a la Santa Municipalidad que nos hubiese ofrecido algo para hacer en este tiempo de Santo Ocio que no fuera ir a misa o guiar a los turistas, pero no ha sido así..
Así que, a los lugareños en estos días de asueto nos ha tocado rellenar el Santo Vacío de la agenda de la city con nuestra imaginación y con nuestros pocos amigos que se hayan quedado por estos lares, y en agradables conversaciones de terraza hemos descubierto que la Semana Santa en el País Vasco tiene 5 días, mientras en la mayoría de las restantes comunidades tiene 4, nos hemos percatado también de que no sabemos el porqué de esta singularidad y que, además, andamos un poco perdidos en esto de Historia Sagrada:
-Que si cúando fue la última cena, que a ver cúando prendieron a Cristo, que cúando lo mataron, que a ver por qué, si resucitó al tercer día, en Valladolid lo estaban eterrando el domingo y no el lunes, etc...
Algún turista nos puede guiar en nuestra incertidumbre o vamos a tener que comprarnos la guía de las guías, o sea, la Santa Biblia para tener algo que hacer en la próxima Semana Santa en Vitoria?

domingo, 22 de marzo de 2009

EUROPA EN EL CORTE INGLÉS


Me llegan noticias de que el Gobierno Vasco y la Universidad del País Vasco (UPV) quieren eliminar varias carreras que hasta ahora se venían impartiendo en la Facultad de Letras de la UPV sita en Vitoria-Gasteiz. Las carreras candidatas a desaparecer son las filologías Clásica, Hispánica, Francesa y Alemana, quedando tan solo las filologías Vasca e Inglesa. La razón que se esgrime para ello es que se trata de estudios en los que el número de alumnos matriculados es escaso. Ante esa escasez de demanda, la universidad no oferta.
Todas las carreras citadas, en la vieja división general del conocimiento entre ciencias y letras, están ubicadas en el segundo grupo. Un grupo muy variopinto en el que hay una serie de disciplinas relacionadas con la cultura que es un ámbito que rara y difícilmente produce beneficios económicos. Pienso que la cultura a pie de calle sigue teniendo interés, pero ese interés no se ve reflejado de la misma manera desde las instituciones desde las que se priorizan inversiones en sectores que o bien dan más dinero (industria, tecnología, infraestructuras…) o resuelven necesidades más básicas del ser humano (sanidad, seguridad, servicios sociales…). Si en tiempos de bonanza económica, el espacio para la cultura es el descrito, en tiempos de crisis económica, lo que ya estaba en crisis pasa a ser crítico por definición.
Esta vieja división, aunque con algunas modificaciones, de alguna manera sigue estando presente en los estudios de Bachillerato que son los que te dan acceso directo a los estudios universitarios. De tal manera que un alumno del País Vasco que después de la enseñanza obligatoria (en la que también hay disciplinas de letras) tenga interés en las letras tiene la opción de estudiar latín, griego, lengua, literatura, historia, arte y demás asignaturas relacionadas con la cultura, pero cuando le llegue el momento de acceder a estudios universitarios el abanico se le va a reducir. Si las carreras de letras que ofrece la UPV son las que le interesan, bien, pero si son de las que van a desaparecer, va a tener o bien que cambiar de idea, o bien plantearse ir a hacer sus estudios fuera del País Vasco (es esto un nuevo programa de movilidad estudiantil y no me he dado cuenta?). Vamos a tener a ciudadanos interesados por una rama de la cultura que sus propias instituciones educativas han considerado que tenía la obligación de conocer, pero finalmente le van a dejar a medias.
Irse del hogar familiar con 18 años, no es ningún drama, hasta que la UPV fuera fundada como tal en 1980, el panorama universitario vasco era mínimo y la norma era tener que irse fuera a estudiar, era una solución que se asumía, dada la realidad universitaria del momento. De la misma manera que se han ido asumiendo más o menos bien, la muchas carencias que ha ido presentando la UPV por el mero hecho de ser nueva (como dice el tango” 20 años no son nada” y 29 tampoco). Pero pretender que seamos comprensivos con lo que no es más que una marcha atrás, es más bien una tomadura de pelo.
La UPV y demás instituciones del País Vasco tienen la obligación de mantener esas filologías, independientemente del número de alumnos que se matriculen en las mismas porque es una universidad pública que tiene, entre otras cosas, que velar por la cultura, si no lo hace ella, quién lo va a hacer? La obra social de El Corte Inglés y sus semanas gastronómicas unas veces dedicadas a productos alemanes, otras a mercadería francesa, etc?

miércoles, 18 de marzo de 2009

LA CUCHARA DE URI GELLER


Al alcance de su mano izquierda tenía una taza con una cuchara dentro, aún contenía los restos del último café que se había tomado que, como todos los demás durante aquellos días, también había sido preparado por su amiga.
Al alcance de su mano derecha tenía otra taza con café recién hecho, pero a su amiga se le había olvidado ponerle una cuchara.
Necesitaba una cuchara limpia, pero solo tenía a su alcance una sucia...Durante unos segundos se vio a sí mismo entre taza y taza…Asegurándose de que su amiga no le veía, con la mano izquierda agarró la cuchara sucia y la metió en la taza que contenía el café aún humeante.

Ella se percató de que le miraba…y acto seguido observó cómo cogía rápidamente la cuchara que estaba en la taza de su izquierda y la introducía en la otra taza.

Días después, ella al recordar aquella escena, se dio cuenta de que ni tan si quiera se le había pasado por la cabeza el decirle “pero, bueno, no hace falta que uses esa cucharilla, que no me cuesta nada sacarte una limpia…es que no me había dado cuenta”.
No diré que este recuerdo le quitara el sueño, ni mucho menos, pero al acostarse aquel día, varios pensamientos le impedían cerrar los ojos del todo, eran ideas relativas a la confianza entre las personas. Si no hay manera de saber cual es la fórmula para conseguirla, lo que sí que está claro es que se trata de algo muy frágil, tan frágil como parecían serlo las cucharas que Uri Geller nos hacía creer que doblaba con la mente. Alguien vio a Uri Geller hacer el milagro contrario? Alguien le vio volver a su ser a aquellas cucharas?

lunes, 2 de marzo de 2009

TORPE DEMOCRACIA...



Estábamos todos convocados para las 08:00 horas de la mañana de ayer, domingo electoral, teníamos que estar 9 personas. Conforme íbamos llegando, más o menos puntuales, a la mesa que nos habían asignado, todos nos lanzábamos la misma pregunta los unos a los otros:
-Tú, qué eres?
-Yo, primer suplente del primer vocal, y tú?
-Yo, 2º suplente de de 2º vocal.
-(…)
El mismo interrogatorio se repitió varias veces y los segundos suplentes no descansaron hasta saber que ya habían llegado sus respectivos primeros suplentes y los primeros suplentes, a su vez, no se relajaron hasta saber que tenían delante a sus correspondientes titulares.
Los vocales titulares simplemente llegaron resignados, aunque no más que el presidente titular...
Y cuando ya estábamos todos los que teníamos que estar y ya sabíamos qué era cada uno, formamos un pequeño corrillo en el que se desarrollaron varias conversaciones, mientras se esperaba a que alguien nos dijera qué teníamos que hacer. Fueron unos 15 minutos en los que se habló de lo engorroso que era haber sido elegido para aquello:
Uno sugirió que eso lo tenían que hacer los parados y no los que al día siguiente tenían que trabajar...
Y nadie venía…
Otro propuso que era algo que tenían que hacer los jóvenes…
Y nadie venía…
A uno de los suplentes le asaltó la duda de si, aunque no tuvieran que quedarse, tenían que estar localizables a lo largo del día…
Y nadie venía..
Y los suplentes no sabían si podían irse ya, una vez que ya sabían que estaban todos los titulares, o tenían que esperar a firmar algún documento oficial que constatase que, efectivamente, habían cumplido con su única obligación que era la de estar allí a las 8 de la mañana de ese domingo electoral…
Y nadie venía…

Y como nadie venía, la espera pasiva pasó a convertirse en espera activa…A alguien se le ocurrió mirar hacia la mesa…Y, sí, había una carpeta…Miramos todos a nuestro alrededor…Y, sí, en las otras mesas estaban abriendo aquellas carpetas iguales a la nuestra…En aquella carpeta había un montón de papeles…Y, sí, varios eran relativos al acta de constitución de la mesa…También había un sobre cerrado…Y, sí, después de mirarlo como si fuera información confidencial, hasta nos atrevimos a abrirlo…
La mesa ya empezaba a estar en marcha, los tres que tenían que estar ya iban sabiendo qué les tocaba hacer a cada uno, pero los suplentes aún no sabían cuándo podían irse…Y, por fin, llegó un apoderado y nos dijo que sí, que si ya estaban todos los titulares, los suplentes podían irse sin firmar nada de nada…
Acto seguido, los 6 suplentes nos fuimos dejando a los tres titulares iniciando una jornada electoral muy larga y agradeciendo que estuvieran allí porque de lo contrario, nos hubiese tocado a alguno de nosotros estar allí…



sábado, 28 de febrero de 2009

AMBIENTE DE FEBRERO, CASI EN MARZO...



Libros de diferentes temáticas se esparcen sobre mi escritorio, varias carpetas con documentos de diversos contenidos completan este bodegón tan particular, no diré que de naturaleza muerta, aunque algo de esto tienen esos papeles puesto que primero fueron árboles…
Los árboles…, pensar en ellos, me hace mirar hacia fuera, hacia la calle a la que da la ventana de mi cuarto… los árboles que puedo divisar desde esta posición aún tienen aspecto invernal, sin embargo, el mes de febrero ha sido bastante primaveral…y marzo tiene todas las trazas de empezar igual...
Manteniendo la vista en el mismo lugar, me doy cuenta de que son las 6 de la tarde y la luz es muy intensa...si no ando muy despistada, empezará a anochecer a eso de las 7...los días llevan creciendo de una manera perceptible desde mediados de febrero y se agradece...
Vuelvo hacia mi escritorio cubierto de papeles y libros acumulados a lo largo del mes de febrero y alzo la vista hacia la pared en la que se apoya la mesa y me fijo en el calendario que ahí está clavado. Efectivamente, es el último día de este mes. Me doy cuenta de que se me ha pasado rápido…
Marzo empezará recordándome que somos ciudadanos que vivimos en un régimen democrático (digo democrático simplemente para diferenciarlo de otro tipo de regímenes posibles..) que nos asigna derechos y obligaciones…
Marzo empezará recordándome que en febrero decidí cambiar de vida en abril…de compartir espacio con personas a compartirlo con la nada...
En marzo seguirá la cuenta atrás de una espera que inicié en enero y que acabará en abril… es la espera de una noticia que o bien me dejará donde estoy, o bien me llevará a otro lugar soñado…
Soñar… pensar en esta palabra, me lleva a prestarle más atención a la música que está sonando mientras escribo estas palabras…otra vez "el Martin", sí, qué le vamos a hacer…me hace soñar con que mañana en vez de marzo sea setiembre y en vez de en Vitoria esté en Barcelona…
Pero la realidad es que estoy en Vitoria y que aún es febrero y no he colgado casi nada en este blog en todo el mes…Pues ahí va…

domingo, 1 de febrero de 2009

OH MERILLEI!

Oh Merillei!
Cuando te conocí me presentaste lo impresentable,
después cada cual en su casa y Dios en la de todos.
Pero finalmente llegó el dia de bajar hasta los infiernos,
que inesperadamente fueron cálidos.

Oh Merillei!
Con todo esto quiero agradecerte, entre otras cosas, que hayas sido mi maestra.

Oh Merillei!
No me ha dado nunca por la poesía,
pero cuando intento darte las gracias,
parece que solo salen versos,

Oh Merillei!
serán el pie para que tú los rimes o los cantes.

lunes, 5 de enero de 2009

EL TROPEZÓN

El día de Nochebuena iba camino de la estación de autobuses de Vitoria con el mochilón a cuestas y muy, muy apurada de tiempo. Por una odisea que hoy no viene a cuento contar aquí, aquel día iba con el tiempo muy justo para coger el bus con destino La Casa de Mis Padres.
Había salido de mi barrio andando a paso ligero, había cruzado varias calles, me había metido en el Casco Viejo y cogido las rampas mecánicas para trepar por la colina gasteiztarra, cuando había llegado a lo más alto del todo, inicié el descenso a pie hasta que llegué a la plaza en la que está el Artium (el Museo de Arte Contemporáneo)....y allí, a 1,2,3 minutos de la estación (dependiendo de si el semáforo está en rojo o no...) me paré...Por qué motivo? Porque me tropezé...
El día de Nochevieja iba camino de la estación de autobuses de Vitoria otra vez...y otra vez con destino La Casa de Mis Padres. Ahora la mochila no era tan grande, iba bien de tiempo y no había vivido ningún tipo de odisea reseñable.
Para ir desde mi casa al centro no tengo una única ruta que repita mecánicamente, tengo más de una que aplico según criterios completamente insconscientes, pero si mi punto de partida es mi casa y el de destino es la estación... la cosa es diferente, así que aplico siempre la misma ruta. O sea que este día, como el de Nochebuena, cogí las mismas calles que me llevaron al Casco Viejo, subí las rampas mecánicas hasta lo alto de la colina y la bajé a pie hasta que llegué a la plaza del Artium y... otra vez me paré....Por qué también repetí esta parada el día de Nochevieja? Porque me tropezé...Prácticamente en el mismo sitio que la vez anterior...
En vísperas de la Noche de Reyes iba camino de la estación de autobuses de Vitoria de nuevo...y de nuevo con destino La Casa de Mis Padres, con la mochila ligera, sin ir contrarreloj y de nuevo sin anécdotas destacables.
No volveré a entrar en los mismos detalles que ya he descrito dos veces, pero, sí, de nuevo, cuando llegué a la plaza del Artium me volví a parar porque, de nuevo, me tropezé más o menos a la misma altura que las dos veces anteriores...
Las baldosas vitorianas, a veces, están sueltas, pero creo que no era el caso en las 3 ocasiones que he descrito, en ninguna de ellas tampoco había nada en el suelo con lo que tropezarse y yo, la verdad, puedo llegar a ser patosa, pero creo que no camino tan mal...
No soy nada supersticiosa, pero tanta casualidad le da a una qué pensar...
De momento lo único que agradezco es que acaben ya las Navidades porque, siquiendo la regla matématica de estos tropezones, si aún quedara por estos lares alguna fecha más por celebrar en familia, camino de la estación de autobuses de Vitoria, me tropezaría una cuarta vez y...con 3 ya basta, no creeis?
Venga, pues con estos 3 tropezones despido las Navidades 2008/09, esperando que los Reyes Magos nos traigan cositas que nos alegren un poco la vida y que a lo largo del 2009 la vida sea muy agradable y....tropezones, los justos....

domingo, 28 de diciembre de 2008

VIVA LA VIDA

Cuando era una adolescente estaba al día de un tipo de música, un tipo de música comercial podríamos decir. Uno puede ser de gustos más alternativos, pero no era mi caso, al menos no desde el punto de vista del mercado de la música. Aunque sí que lo era desde un punto de vista más personal, en el sentido de que a mi alrededor tampoco eran muchas las personas con las que podía compartir tal afición.
Pero aún así, un par de amigas ya tuve que estaban en la misma onda que yo por aquel entonces.
Y todas seguíamos los mismos pasos: estar pendiente de todos los programas musicales de la televisión, escuchar constantemente las cadenas de radio musicales de aquel momento, comprar las revistas de música de entonces y, por supuesto, todas las cintas originales que nuestra corta paga nos permitiera.
Éramos pocas, pero un intercambio de material y de pasiones fluía de manera espontánea entre nosotras, llegando en algunos casos a invertir nuestro tiempo en planificar utopías.
Nuestra utopía era pensar que el grupo norteamericano que nos entusiasmaba, algún día, daría un concierto en territorio español. Sabíamos que de ser esto cierto, no sería en una ciudad cercana a nuestro anónimo pueblo, sería en Madrid o Barcelona o similares. Esto implicaría un desembolso de dinero extraordinario y viajar cuando todavía estábamos a las faldas de nuestras madres. Necesitábamos dinero e independencia y ninguna de las dos cosas estaban a nuestro alcance, pero aún así, ideamos cómo organizaríamos la hazaña de ir al concierto de nuestro grupo favorito en el que caso de que éste tocara. Aquel planing lo llegamos, incluso, a mecanografiar, de hecho, podría ponerme ahora mismo a buscarlo y seguro que lo encontraría entre mis cajas de viejos recuerdos.
Hoy puedo decir que me gusta seguir a un grupo, Coldplay, tal vez no tenga la pasión de cuando era adolescente, pero sí mucho entusiasmo inexplicable, hoy no invierto mi tiempo en ver y grabar programas musicales de la tele, ni en estar con la oreja pegada a las cadenas musicales de la radio, ni en comprar revista alguna, me limito a escuchar sus discos y a saber de ellos en internet. Los tiempos han cambiado, ser fan hoy es algo diferente a serlo antes puesto que la comunicación fluye de otra manera.
Hay algo que es completamente diferente entre mi entusiasmo de adolescente y el de ahora: ahora no necesito organizar ninguna utopía, Coldplay tocará en Barcelona y yo ya tengo las entradas compradas y la manera de desplazarme pensada.
Es una utopía de antes que se va a cumplir ahora?
Viva la vida!